07
Jul
labeled love.
Es sorprendente como a algunas personas se les llena la boca cuando pronuncian la palabra novio, y a mi lo que me pasa es que se me vacía el estómago. Se me traba en la lengua más que esternocleidomastoideo, e incluso más que supercalifragilisticoespialidoso. Y un pin (en toda la frente) para aquel que diga que es porque no he encontrado a la persona. Es más, creo que cuanto más seguro estás de que lo es, mayor es el miedo. Como si los listones a superar fueran más altos, y las espectativas a defraudar fueran mayores, pero sin el como.
Y no es que esté sistemáticamente en contra del etiquetado -aunque a todos nos gusta poder decir que las odiamos y que estamos al márgen de ellas-, ya que si por mi fuese, cogía un DIMO LETRATAG, y lo etiquetaba todo, desde los cereales hasta las especias, pasando por todos los objetos funcionales de mi casa y de las casas de los demás, y los infuncionales también. Etiquetaría la música, la ropa, el estilo -por muy indefinible que fuera- etiquetaría los colores, los gestos, los ojos y las narices, los amigos, las amiga y los amantes. Haría millones de etiquetas, y las encontrariais por todos los sitios, incluso podríais jugar a buscarlas. Pero nunca, nunca, encontraríais la de novio.